El VI Ciclo de Versos en la Somoza lleva al poeta Agustin A. Biscayar y al Jilguero de Casares a Pedredo.

El pueblo maragato de Pedredo recibirá el 14 de Marzo a las 18:00h al poeta asturiano Agustín Alonso Biscayar y al rabelista Mario González Álvarez, El Jilguero de Casares en las escuelas del pueblo.

EL POETA:

Agustín Alonso Biscayar es un poeta asturiano natural de Avilés.

Es miembro de la Asociación de escritores de Asturias lo que le ha llevado a participar en numerosos actos culturales.

Tiene publicados varios libros de poesía como son “Contra el olvido: Geografía desentimientos”, “Tres voces, tres mundos-Volumen 3”,  “Palabras que adornaban los silencios”, “En el borde del aire” y “Sobre restos de ceniza”.  Y figura en diversas antologías junto a otros poetas y algunos de sus poemas han sido incluidos en revistas de Argentina y Méjico.

También ha sido reconocido con diversos premios como son el primer premio en el XVI Certamen Poesía Puig de Missa en Ibiza o el XXXVII Certamen Poesía de Pozoblanco en Córdoba.

Segundo premio en el XIV Certamen de Poesía RAFAEL ALBERTI en Prat Llobregat, Barcelona y finalista en los certámenes de Poesía Internacional en Segovia y en Umbral de Poesía en Valladolid.

EL MÚSICO: El jilguero de Casares

Mario González Álvarez “El Jilguerín de Casares” así conocido por ser su pueblo de nacimiento en el que vivió hasta los 18 años, para luego trasladarse a La Robla donde reside desde entonces.
De oficio minero (ya jubilado) y de afición tañedor y constructor de rabeles, amante de la música de tradición oral. Ha llevado su rabel por gran parte de la provincia de León, haciendo incursiones en otras provincias como Palencia, Zamora, Cantabria, Asturias…
Ha participado en Filandones, tanto solo, como acompañando a escritores o poetas de la talla de Ángel Fierro, Fulgencio Fernández, Manuel Cuenya…, realizando colaboraciones con otras formaciones musicales como por ejemplo el Coro Ángel Barja de León.

También ha participado en prestigiosos certámenes de rabel como el de Cabezón de la Sal o el del Valle de Reocín en Cantabria, o el Certamen de Bandurrieros de Caleao en el Concejo de Campo de Caso en Asturias.
Ha formado parte del grupo Íntrole Flok y actualmente forma parte del grupo Piértigu, de la comarca de Laciana.

EL PUEBLO:

Los primeros textos en los que aparece Pedredo, son en la autobiografía de San Valerio durante la época Visigoda.

Tuvo en lejanos tiempos “iglesia propia” con sus rentas y la facultad de poner un clérigo elegido por el pueblo. Ello dio lugar a litigios con los obispos. Por orden de Alfonso VI, siendo obispo de Astorga, Don Osmundo, se hizo una pesquisa, sin claro resultado, con el fin de aclarar su propiedad. El obispo Arnaldo, en la primavera del año 1150, consiguió llegar a un acuerdo con el pueblo.

El pueblo está dominado por un antiguo asentamiento datado inicialmente en la Edad del Hierro, y conserva en los alrededores abundantes restos de una explotación aurífera como es el Castro Astur que posteriormente fue reutilizado como poblado de minería romana.

En las lindes del pueblo yendo hacia Murias de Pedredo se distinguen perfectamente los canales de lavado y decantación y las piscinas o depósitos de acumulación del agua necesaria para las labores mineras.

La iglesia de San esteban consta de una nave central rematada con una bóveda de cañón en el ábside, y una capilla lateral de pequeñas dimensiones, en el retablo mayor destaca la talla de Nuestra Señora de la Antigua. También podemos apreciar en el interior la existencia en el coro de una rueda de campanas accionada por medio de la cigüeña o manivela. En el exterior de la iglesia se sitúa al sur la espadaña y su correspondiente escalera exterior en piedra como medio de acceso al campanario, además la iglesia posee un pórtico.

Destaca también la ermita de San Roque, construida por los vecinos del pueblo y adosada las antiguas escuelas situándose en el centro de la población.  

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En Tabladillo la poesía y la música renacieron en la escuela en el V Ciclo de Versos en la Somoza Con Bruno Marcos y Juan Luis García.

Bruno Marcos y Juan Luis García son de sobra conocidos en el panorama cultural leonés y a partir de ahora aún más porque ambos llegaron con una gran conciencia del problema del mundo rural a Tabladillo y como afirma el primero la poesía y la España Vacía están unidas por un crecido abandono y esto hace que nuestras gentes tomen nota de sus méritos.

Agradecen nuestros invitados esta iniciativa que alimenta la poética y el pueblo en la misma medida. Y nosotros sus anfitriones agradecemos que entiendan tan bien la intención de nuestras actividades.

Comienza el recital del poeta con algunos versos del Libro de las enumeraciones donde su juventud lo cuestiona todo y un relato desnuda el odio que se engendra en una casa fría. La ansiedad no tiene fin bajo una luna impenitente. Mientras, la guitarra de Juan Luis García lo acompaña por esos senderos al ritmo de cada verso con  Preludio 1, 3, y 4 de Heitor Villalobos y todo se envuelve en una delicada meditación que nos abre el camino a un segundo libro cuyos versos nos enfrentan a la paradójica vida del mortal consciente de su efímera existencia que aun así se siente eterno. Nos llevan a un lugar donde sentir es una enfermedad, pensar vuelve loco, como si ya no hubiera viento en la tierra, pues somos miedo y damos paso a la tormenta hasta que entra en nosotros. ¡Cuánta verdad en sus versos!

La interpretación de Sarabanda del compositor francés Francís Poulenc produjo una mayor embriaguez en el público ya entregado por completo y se abre el tercer libro de Bruno Marcos donde el poeta nos rescata y nos permite retornar a la infancia y a mirar con sus ojos cerrando con esa mirada el tiempo que moldea todas las cosas. Volvemos cogidos de su mano allí donde aún se desconocen los límites y señalamos las cosas de cerca.

Continúa Juan Luis y nos envuelve en el eco de sus guitarra y penetra en nosotros para ponernos a punto de verso.

Se abre el cuarto libro del poeta, ya es tarde para siempre. Nos habla del tiempo, de que nada deja huella en estas calles porque este mundo no siempre es hermoso. De vidas que son como vientos y de otras, que son como escritas en el agua, como diría Cernuda.

Termina Juan Luis de ganarse al público con una excelente interpretación de Torija castillos de España del compositor Federico Moreno Torroba.

Nunca la escuela de Tabladillo se había deleitado con unas obras tan transcendentales como las que se ofrecían en la voz de Bruno Marcos y en la guitarra de Juan Luis García. Sus paredes parecían absorberlas como si de un último trago se tratara, como queriendo guardar para siempre el sabor de aquel momento.  

Gracias Bruno Marcos. Gracias Juan Luis García.

Astorga redacción, imagen del recital

Bruno Marcos llevará poesía a Tabladillo de Somoza junto al músico Juan Luis García

En el V Ciclo de Versos en la Somoza visitaremos Tabladillo con la poesía del leonés Bruno Marcos y el acompañamiento musical del director de la Orquesta de Juventudes Musicales- Universidad de León, Juan Luis García . Será el 15 de febrero a las 18:00h en las escuelas del pueblo.

EL POETA: Bruno Marcos

Bruno Marcos nació en San Sebastián en 1970 y vive desde 1977 en León. Es licenciado en Bellas Artes por la Universidad de Salamanca y combina la actividad en el campo de las artes plásticas con la literatura y la docencia.

Ha realizado, como artista, numerosas exposiciones en España, Portugal, Italia o Nueva York.

Además de textos y artículos ha publicado una obra poética, Libro de las Enumeraciones (1996), un ensayo de estética, Muerte del arte (1997), las novelas Lo más profundo es la piel (2002) y La fiesta del fin del mundo (2004), así como los diarios Nevermore (2007) y Suite Voltaire (2009) más un libro de viajes, Últimos pasajes a la diferencia (2016).

Ha sido incluido en las antologías Poesía Pasión, Diez Nuevas Voces, La Luz Escondida, En legítima defensa, Raros de tiempo y otros libros colectivos como Los esquinados, El descrédito, Méliès o Cronófagos entre otros.

Ha recibido varios premios como los de Arte Joven de Castilla y León, el de Creación Literaria del Ministerio de Cultura, Letras Jóvenes de Castilla y León, Creación Literaria del Instituto Leonés de Cultura, Pro-arte de Castilla y León y fue finalista en la Bienal Provincia de poesía.

Fue comisario de las exposiciones Arqueologías del futuro de Robert Smithson, Matta-Clark y Marc Augé en la Fundación Cerezales (FCAYC) y, junto a Alfredo Puente, de Región, sobre el cambio del paisaje debido a las grandes obras hidráulicas de los embalses (FCAYC-MUSAC), así como del proyecto El viento ya está escrito (FCAYC) sobre poesía y naturaleza de Jorge Pascual. Durante cuatro años fue miembro del comité asesor del Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León (MUSAC).

En la actualidad ejerce la crítica cultural en los periódicos ABC, La Nueva Crónica y en otros medios. Colabora en la revista de educación de la Junta de Castilla y León. Dirige la revista La Galerna y es uno de los dos fundadores de la editorial secreta Manual de Ultramarinos.

En este momento es comisario del proyecto Otras regiones (Instituto Cervantes, FCAYC, MUSAC) y próximamente aparecerá su novela Golfemia.

EL MÚSICO: Juan Luis García

Desarrolla su actividad profesional en el campo de la música. Es director de la Orquesta Juventudes Musicales-Universidad de León desde su creación en 1998. Comenzó a trabajar en el campo de las orquestas jóvenes en 1991. Ha asistido a varios cursos y seminarios de dirección de orquesta en Weikersheim (Alemania), Santiago de Compostela, Girona, Alcalá de Henares, Ciudad El Paso y León, con directores como Karl-Heinz Bloemecke, Constantin Alex, Helmuth Rilling o Aldo Ceccato. Ha colaborado con la Orquesta de la Hochschüle de Múnich en el montaje de la ópera Oedipus Rex de Igor Stravinsky.

Es profesor de Guitarra y Orquesta en el Conservatorio Profesional de Música de León. Es miembro del Consejo de Dirección de Juventudes Musicales de España desde 1999. Ha realizado diversos cursos y seminarios sobre gestión cultural, y tiene un Máster en Gestión Cultural por la Universidad de Barcelona.

También se dedica a la fotografía y ha sido galardonado con el primer premio en el V Concurso de Fotografía de Arquitectura Contemporánea del Colegio Oficial de Arquitectos de Huelva (2003), y en la XIX Muestra “Llanes, puerta turística de Asturias” (2006). Fue finalista en el 21o Concurso “Caminos de Hierro” 2007. Fue galardonado en 2015 con el segundo premio en el Primer Certamen de Fotografía Urbana Contemporánea Leonesa, convocado por la Cámara de la Propiedad Urbana de León, siendo finalista en el segundo certamen en 2016.

Ha participado en varias exposiciones colectivas:

El paisaje en el coleccionismo leonés (León, 2007) We are all photographers now (Lausanne, 2007) Exposición itinerante 21o Concurso “Caminos de Hierro” (España, 2007-08) “La herencia del Reino de León a través de la Arquitectura – Interpretaciones” (Junio-Septiembre 2010) Punto de encuentro, de la Asociación Focus (Museo Vela Zanetti, 2011) Tras los pasos (Hotel Quindós, 2012) Wallpeople León 2012 y 2013 Exposición Colectiva Arte Abierto-Cultura Libre del IV Festival K-Maleón 2013 Participa en el programa NOMBRANDO EL PORVENIR (Encrucijada de Poetas) en el MUSAC (2014 y 2015) LEÓN, PAISAJE HUMANO, exposición colectiva de la Asociación FOCUS (León, 2015) NO LUGARES/NO PERSONAS, exposición en el Museo de León (2015), MIHACALE de Gordoncillo y Casona de Murias de Paredes (León, 2016).

Ha realizado trabajos fotográficos para editoriales, portadas de libros, producciones discográficas, artes escénicas, y presentaciones de libros y lecturas poéticas, y para multitud de actividades musicales vinculadas a Juventudes Musicales de España, la Universidad de León y al Conservatorio de León.

Ha colaborado en varios números del fancine Meando Contra Viento, editado por el fotógrafo Santos Perandones.

Colaboró como fotógrafo en la elaboración del catálogo de la exposición

Útiles-Inútiles de Juan Carlos Uriarte.

El año 2015 participó junto a otros cuatro fotógrafos en la colección de postales publicadas por la Editorial Eolas.

Ha realizado varias exposiciones individuales:

Ecos de sombras (León, 2003-04), Fotografía en Blanco y Tint@ (León, 2007), fotografí@típica (León, 2007),

Exposición Itinerante en diversos centros de la Universidad de León y los Conservatorios de León y Astorga (León 2007-08), Memorias d ́un francmirador (Ciutadella de Menorca 2007), Nunc est bibendum, nunc pede libero pulsanda telus (León, 2007-08), Sospechosos inhabituales – Galería de Retratos Contemporáneos (León 2008- 09 y 2011),

Pequeño Tratado de Urbanismo (León 2009), Ficciones y Realidades y Pareidolias (León, 2012), El Verano Vino En Bici (León, 2013), Almazuelas (León, 2010, 2011, 2013, 2014 y 2016), Luz de Jazz (Espacio Vías 2015), La música de π (y otras fotos que me suenan) para el 28 Festival de Música Española 2015. Almazuelas en la Clínica San Francisco (León, 2016-17) Haikus de estantería, Kanya arcación (León, 2017)

EL PUEBLO: Tabladillo de Somoza

Probablemente este pueblo fue repoblado por las gentes del Bierzo, que replicaron el nombre de su lugar de origen. Se da la circunstancia que ambos Tabladillo, se sitúan en una pequeña planicie junto a un curso de agua (típico del topónimo Tablas, Tablada, Tabladillo, y que en el caso de nuestro Tabladillo, junto al rio se aprecian síntomas de que existió un asentamiento.

Tiene una ermita en el centro del pueblo y curiosamente, en las afueras, está la iglesia de San Pedro.

Otro monumento a destacar es el que hizo un vecino del pueblo a nuestros antepasados y el cual está representado por los utensilios que utilizaban para trabajar en la era.

También conserva la escuela aunque ya no se utilice como tal.

Cristina Flantains y Javier Martín templan con música y versos la tarde de lluvia en Santa Colomba de Somoza.

La lluvia sobre el campo de voz de Javier Martín abre la tarde poética en Santa Colomba. Ha llegado junto a Cristina que viene a envolvernos de Phi, de proporción áurea (que nadie incurra en el error de equivocar esta con Pi, el 3,14 geométrico, pues nada tienen que ver) y por lo tanto proporción mística que resulta de un cierto logaritmo que deriva en una constate simetría en la naturaleza, el ser humano, la arquitectura o porqué no, la poesía.

Cristina nos abre las puertas de este misticismo a través del deseo, la muerte o la memoria como parte de esa percepción única de la belleza áurea de la que en ningún modo podemos escapar. Una imagen perfecta, la llama elocuente de sus versos.  

Declama la poeta que no hay palabras para días como este. Sobran los aderezos. Y libre de dichos atavíos suenan sus poemas, siempre directos, sin discursos excesivos, que tan solo adorna con la guitarra de Javier Martín sin romper en lo más mínimo su estética.

Nos acerca al conocimiento del destino, condenado a la repetición, acompañado de esa sombra criminal que desconoce el nombre de las cosas, definido a golpe de silencio. Y al amor, también nos aproxima pausadamente al amor, que siempre tiene un nombre para poder ser despedido porque la ironía de las cosas es que nunca son lo que parecen y el amor también puede ser condena.

La tarde recorre su camino, y nos damos cuenta de que todos los presentes tenemos la capacidad de vivir en un poema de Cristina mientras la lluvia repica contra los cantos rodados del patio de la Casa Maragata en la que nos encontramos y que recorremos sus versos como avenidas que se alargan sobre las finas cuerdas de una guitarra.  

Nos acerca al deseo, a pesar de no haber sido educados para desear, nos insta a revelarnos para poder construir nuevos caminos e ignorar los límites. Y a la muerte, también nos acerca a la muerte, para la que tampoco hemos sido educados. Protocolo de despedida para el que no estamos preparados pero necesario para dar paso a las cosas nuevas.

En clave de empatía se acerca al sufrimiento de otros y se revela contra los variopintos dioses hasta que logre la capacidad de ignorarlos pues sin ellos la cabida de la belleza es mayor y nuestra historia menos repetitiva.

A través de su propia expresión de los Cantos de Maldoror busca la esencia aterradora del mal encerrada en una jaula de ternura que la reconcilia con Ducasse y sus versos hasta convertirlos en un beso que acompaña la voz Javier Martín.

Se llena, se colma, rebosa y se derrama Cristina Flantains y nos hace partícipes de su alma poética, blanca, bondadosa, llama penetrante que logra que viajemos con ella en el mismo vagón donde crea sus letras transcendentes y necesarias, rosa de los vientos del primer rayo de luz del amor romántico que trata de eludir, pero sobre el que cae en su penúltimo poema de la tarde.

Termina, la poeta, con epílogo del Sembrador de Estrellas. Vida, camino y sueños compartidos con todos nosotros o como diría Machado:

“y la ola humilde a nuestros labios vino

de unas pocas palabras verdaderas.”

Gracias Cristina Flantains. Gracias, Javier martín.

ARTÍCULO DE ASTORGA REDACCIÓN SOBRE EL RECITAL

Cristina Flantains y Javier Martín en el IV ciclo de Versos en la Somoza en Santa Colomba de Somoza

La poeta leonesa Cristina Flantains y el músico Javier Martín llenarán de poesía y música el Museo Casa Maragata de Santa Colomba de Somoza en el IV Ciclo de Versos en la Somoza el sábado día 18 de enero a las 18:00h.

La poeta: Cristina Flantains

Cristina Flantains, poeta y narradora nace en León en 1965.

Ha publicado relatos y poemas en diversas revistas, antologías y suplementos literarios, como ‘El Filandón’ de ‘Diario de León’, donde en el año de 1999 participó con su relato ‘Bajo la luz de la luna’. En el año 2000 publicó en una revista de literatura negra, ‘El miedo de Ana’, y en 2007 a través de la revista ‘The children´s book of American birds’, publicó otro de sus relatos titulado ‘Canción de cuna para Svetan’.

Ha recibido premios como el de Mejor Autora Leonesa, que le concedió el Ayuntamiento de León por su relato ‘Nada’ en 2002. Ese mismo año, también resultó finalista en el concurso de ‘Relatos de mujer’, que convocaba el Ayuntamiento de Valladolid, con un relato titulado ‘Y de postre: justicia’ que posteriormente fue incluido en una antología.

En el año 2015 fue finalista con su poemario ‘Amanecer’ en el I Certamen de Poesía ‘La Huella de la Palabra’ convocado por Piediciones, la editorial madrileña que ha publicado su libro ‘Phi’, un título que hace referencia al número áureo y que supone para Cristina su primera incursión en la poesía tras una larga y exitosa carrera en narrativa.

Con su segundo poemario, incluido en la colección Eria de poesía de Héctor Escobar (Eolas Ediciones) homenajea a “Los cantos de Maldoror” de Isidore Ducasse aunque esta referencia cultural no será la única que pueda vislumbrar en los poemas el lector más avezado: Unamuno, Pizarnik, Chéjov, entre otros, parecen asomar en ciertas ocasiones descubriendo los cimientos que han conformado las lecturas principales de esta poeta que se confirma como una voz de peso y se desarrolla como autora existencialista

Cristina no concibe la propia escritura sin la lectura que le proporciona poder encontrar sedimentos propios de conocimiento, de vocabulario, o introspecciones.

Dice, que escribe para vivir, para penetrar en la vida sin malgastar ni un segundo, para pensar y para comprender a quienes caminan a su lado.

Además afirma que sin belleza no hay poesía ni definición completa de lo que existe.

El músico: Javier Martín

Empezó a tocar la guitarra en la adolescencia de la mano de un compañero que le inició en los primeros acordes y le dio las primeras nociones básicas para poder desarrollarse.

Su desarrollo musical fue autodidacta y tratando de imitar a sus ídolos del momento y estudiando todos los métodos cifrados que caían en sus manos terminó componiendo sus propias canciones.

Sus influencias musicales fueron de los más variadas, Víctor Jara, Silvio Rodríguez, Hilario Camacho y Joaquín Sabina fueron para Javier Martín sus grandes referentes.

También tomó como referencia a músicos y cantautores  anglosajones como Bob Dylan, Neil Young, BB King, Eric Clapton, etc.

En su época universitaria dio clases particulares de guitarra a escolares que se sentían atraídos por este instrumento.

Siempre se ha sentido afortunado de haber vivido las décadas de los 80-90, que resultaron inmensamente creativas musicalmente y participar activamente en lo que algunos llamaron la movida “Madrileño-Leonesa”.

Ha actuado en varios Colegios Mayores de Oviedo, como el “Asturias” o el Colegio Mayor “América”.

También en la provincia de León, tocando en discotecas de Boñar y Bembibre y en varios pubs de la ciudad de León, como  “Garabatos”, “El Violín”, “El Pierrot”, la discoteca “Mithos”.

Durante el presente año 2019 ha acompañado la presentación del segundo libro de poemas de Cristina Flantains, “La quilma del sembrador y la clemencia de Maldoror”, interpretando  canciones compuestas a partir de varios de sus poemas en el pub Ret Marut de León. Del mismo modo, acompaña musicalmente a otros poetas como José Antonio Vallejo Aller o Carmen G. Pinillas, en la capital leonesa.

El pueblo: Santa Colomba de Somoza

Santa Colomba de Somoza es uno de los pueblos más interesantes de la Somoza, comarca leonesa a la vera del Teleno, y que recibe ese nombre del latín (sub-montia). Pueblo cabecera, que da nombre al municipio formado por diecinueve pueblos.

La primera referencia documental de Santa Colomba aparece en un texto de 1027 en el que se detallan las propiedades del obispo de Astorga. Durante los siglos de la alta y baja edad media, la agricultura y la ganadería conforman su actividad económica. Es llegado el siglo XVI cuando algunos campesinos, durante la estación de descanso de sus tierras, comienzan a utilizar sus animales de carga para ayudar en el transporte de los enseres de los peregrinos de León a Galicia, atravesando el paso del puerto de Foncebadón, lo que los lleva a construir casas de un valor extraordinario, sin duda debidas al poderío económico que tuvo el lugar gracias a la arriería.  Los arrieros, desde el XVI al XIX, crearon un auténtico imperio en el transporte de la época y llevaron a la gastronomía de la meseta de salazones de pescado y otros productos del mar.

También hay construcciones de tipo labriego somozano, con casas de sillería, arcos de medio punto y galerías acristaladas con colores llamativos.

El pueblo está situado a 992 m de altitud, a orillas del río Turienzo, que se cruza por un puente de piedra realizado en 1883 y divide el pueblo en dos barrios.

La primera presencia humana de su historia se retrotrae a la villa romana del Soldán, del siglo I d.C., descubierta por el doctor Julio Carro, y por las explotaciones romanas de Las Médulas-Las Lagunas. La villa se ha relacionado con la administración de las minas del oro de época Imperial. Los objetos y materiales hallados fueron depositados en la Diputación Provincial de León, donde permanecen. Conserva restos de explotaciones auríferas y villa romana en el pago del Soldán.

La primitiva iglesia, consagrada a Santa María de la O, fue demolida, realizándose otra que se consagró en 1929 aunque conserva los antiguos retablos, como el de la capilla mayor. En el centro figura la imagen de la patrona. En el campanario podemos apreciar perfectamente la efigie de la vieja torre, embutida en la actual. El otro recinto sagrado de la localidad es la ermita del Ecce Homo.

El museo etnológico está en una tradicional Casa Maragata que es visitable y ofrece eventos artísticos y culturales durante todo el año.

Tuvo fabrica de pieles y cuartel de la guardia civil ahora reconvertido en residencia de la tercera edad.

Hoy, sus valles y colinas son territorio de robles, brezos y encinas. Entre ellas pastan corzos, liebres y jabalíes; también el lobo, el zorro y la perdiz tienen presencia. Todo ello, unido a la bella y tradicional arquitectura maragata en piedra, ha creado un destino turístico cruzado por el Camino de Santiago que se ha convertido hoy en su principal actividad económica.

José Luis Morante y Omar Alvarado espléndidos en su visita a Murias de Pedredo

JOSÉ LUIS MORANTE Y OMAR ALVARADO SE ENTREGAN EN VOZ, ALMA Y VERSO A VECINOS Y VISITANTES EN MURIAS DE PEDREDO

El sábado 14 de diciembre el Ayto de Santa Colomba de Somoza y el sello Turismo Maragatería recibieron al poeta y crítico literario José Luis Morante y al músico Omar Alvarado en este III Ciclo del Proyecto Turístico- Cultural Versos en la Somoza.

A las 18:00h rompen el silencio la guitarra y voz de Omar Alvarado ante un público expectante que encuentra en esta hora de la tarde una alternativa a la monotonía diaria.

Omar fue el complemento perfecto. Con él, música y poesía van siempre de la mano porque domina ambas artes. Abanderado de la cultura pop que nos retrotrae a tiempos felices de las pasadas décadas y defensor de la música tradicional leonesa poco a poco fue llamando nuestra atención, abriéndonos las puertas y procurándonos un ambiente de anexión con el poeta al que abría paso.  

José Luis Morante, el poeta, se muestra generoso e intercala poemas entre las interpretaciones de Omar pues confiesa que le gusta la brevedad, y se pasea con los versos desnudos, despojados de banales adornos y artificios. Tal vez sea porque nunca deja de ser un autor de aforismos o por la claridad de comunicación con la que un profesor está acostumbrado a usar la palabra.

Sea como fuere, supo traspasar los herméticos muros de la recia Comarca Maragata y conectar con los vecinos que escuchaban complacientes su recital. Sin aventurarse a “adonizar” el lenguaje, pues él es un verso libre con una escritura estilizada y de gran expresividad que no dificulta la comunicación con el resto de los mortales, se manifestó cercano y pronto lo sentimos mimetizado como un vecino más entre los asistentes.  Con José Luis Morante uno puede recrearse en los matices sugerentes, en las paráfrasis que ofrecen un acercamiento aún más palmario, si cabe, a su poesía sin perder de vista la profundidad ni el mensaje

Los contemplaban a ambos, los cuatro evangelistas desde las yeserías que decoran la capilla mayor, Santa Bárbara y San Antonio de Padua, la Virgen del Rosario y la de las Angustias, el Santo Cristo y Santa Ana desde sus respectivos altares, pero Omar decide rendir tributo a Santa Lucía que apenas acababa de celebrar su onomástica con una versión de la canción Lucía de Joan Manuel Serrat.

Al término, contaba José Luis cuánta pena llegó a sentir aquel día en que le llegó la jubilación como profesor y se dio cuenta de que aquel instituto donde había impartido sus clases seguiría en pie a pesar de su ausencia. Entonces, se llevó con él las palabras y continuó alimentándose de poesía porque a uno pueden jubilarlo de profesión, pero no de condición.

Omar Alvarado enjugó aquella nostalgia del poeta con alegres villancicos coreados por todos los asistentes en un ambiente que se había tornado extraordinariamente cautivador.

La Iglesia de San Juan Bautista de Murias de Pedredo había cobrado vida aquella tarde y rebosante de emoción lamentó la marcha del poeta y del músico a sabiendas de que a pesar de todo seguiría en pie cuando estos ya no la miraran. La Maragatería despidió a José Luis Morante como quien dice adiós al más querido de sus hijos porque todo en él fue complacencia, proximidad y sencillez, y se confortó ante la cercanía de Omar, vecino de La Cepeda.

Los agradecimientos nos corresponden a nosotros, los nacidos del Teleno, los herederos de La Somoza Maragata por haber tenido el honor de ser visitados por estos dos viajeros que promulgarán nuestro patrimonio cultural y arquitectónico por el mundo.

José Luís Morante y Omar Alvarado en el III ciclo de Versos en la Somoza

En esta ocasión la poesía y la música nos invitan a descubrir el pueblo maragato de Murias de Pedredo.

EL POETA: José Luis Morante

José Luis Morante, profesor, poeta, aforista y crítico literario nació en El Bohodón (Ávila) en 1956. Su trabajo docente comienza en 1978 como maestro de Educación Primaria en Candeleda (Ávila) y, más tarde,en Arcos de la Frontera (Cádiz) Desde 1989 es profesor de Ciencias Sociales en Rivas-Vaciamadrid.

Creó la revista Luna Llena y fue coordinador literario de la revista Prima Littera durante una década. Ha dirigido el periódico Señales de humo. También ha colaborado en diferentes periódicos como “Diario de Ávila”, “El Correo de Andalucía” y “Diario 16” y revistas digitales como “Los Diablos azules” 

Sus primeros poemas aparecen en revistas a mediados de los años 80, pero su carta de presentación es el libro Rotonda con estatuas, editado en 1990. Su labor poética comprende ocho libros, con reconocimientos como el Premio Luis Cernuda, el Internacional de Poesía San Juan de la Cruz, o el Premio Hermanos Argensola y se recoge en las antologías Mapa de ruta (2010) y Pulsaciones (2017). Entre sus obras en prosa están el diario Reencuentros, el libro de entrevistas Palabras adentro y Protagonistas y secundarios, selección de artículos y reseñas. Ha preparado las ediciones Arquitecturas de la memoria, Ropa de calle e Hilo de oro; también prologó libros de Luis Felipe Comendador, Herme G. Donis y Karmelo C. Iribarren. Ha publicado los libros de aforismos Mejores días (2009) y Motivos personales (2015). En 2016 puso voz a la primera generación poética española del siglo XXI en la antología Re-generación. Es responsable del blog «Puentes de Papel».

Con una trayectoria rigurosa e intachable, tanto como poeta, como por aforista, profesor, narrador y crítico literario; el estilo y visión del mundo de José Luis Morante avanzan igual de fortificados y pulidos. La precisión aforística se aprecia en la sintética concisión y resolución de los poemas. 

Rosario Troncoso, poeta y editora de Takara Ediciones, ofreció a Morante con acierto la posibilidad de publicar su antología como edición limitada, lo que la convierte en pieza de coleccionista para los amantes de la buena poesía.

las reseñas de José Luis Morante como crítico literario son una presencia habitual en revistas literarias como referente de la teoría y práctica de la poesía española contemporánea.

La mirada absoluta de José Luis Morante rebasa los límites de un sujeto lírico contemplativo y reflexivo, desborda el continente previsto a la ocupación del poema y devela a ritmo de caminante los hilos invisibles que vinculan la intuición a su experiencia.

EL MÚSICO: Omar Alvarado

Omar Alvarado nació en Madrid en 1959. Desde 1998 vive en un pequeño pueblo de la provincia de León. En su faceta musical se extiende artísticamente , revelándose como compositor y
destacado intérprete vocal, acompañándose también de varios instrumentos, entre ellos, la guitarra española, ukelele o el teclado/piano que utiliza en un variado repertorio tanto de música tradicional leonesa, boleros u otras más cercanas a la cultura pop.

Además también es escritor y dramaturgo. Autor de las novelas El Rumor del Letargo , y El Juego de Somerset, Las Carimbas del Odio, o la colección de relatos e impresiones viajeras Lágrimas de Bambú entre otros.

Ha sido colaborador columnista más de veinte años del
Diario de León y ejerció durante un periodo de tiempo como corresponsal en Brasil de La Voz de Galicia. Es también un gran aficionado a las actividades de Montaña lo que le ha seducido para participar en este proyecto rural.

EL PUEBLO: Murias de Pedredo

Murias de Pedredo es una localidad del municipio de Santa Colomba de Somoza, en la provincia de León.

Situado en los márgenes del Río Turienzo y rodeado por una zona de minería romana y lagunas que se forman dutante el invierno entre el vecino Pedredo y éste.

La primera vez que se cita el pueblo en documento escrito sucedió en 1104. Otros datos de época medieval le relacionan con el camino que unía Benavente con El Bierzo, del que obtuvieron beneficio los vecinos que se dedicaron a la arriería. Otro dato histórico fue su pertenencia al Señorío de los Osorio, del que se conserva una torre en Turienzo de los Caballeros.

El pueblo todavía conserva construcciones con cubierta de paja de centeno, en mejor o peor estado llamadas soberas.

La iglesia parroquial del S. XVIII está dedicada a san Juan Evangelista y sustituye a una iglesia anterior que estaba a las afueras del pueblo. Es de cruz latina, con la capilla mayor decorada a base de yeserías con retablo de la capilla mayor se realizado en 1769 con los cuatro evangelistas en por el maestro Durán.  El retablo principal es de mediados del siglo XVIII, presidido por la imagen de San Juan, que tiene a los lados la de Santa Bárbara y la de San Antonio de Padua. En las capillas del crucero se instalaron el retablo rococó de la Virgen del Rosario, cuya imagen es del siglo XVII, y el de Ntra. Sra. de las Angustias, de la misma época. Otros dos retablos neoclásicos dedicados al Santo Cristo y a Santa Ana, completan la escenografía. Destacan asimismo, la imagen de la Virgen de la Portería, talla de finales del siglo XVIII, y una magnífica cruz procesional fabricada por el platero Juán de Villalobos en el año 1576.

Mercedes G Rojo y Manuel Bonilla agradaron en Rabanal del Camino.

En la Iglesia de Ntra Sra de la Asunción de Rabanal del Camino Mercedes y Bonilla desenmascararon cada Pecado de Omisión.

Sonaba la media en el reloj de la torre y acto seguido se escucharon los acordes de Manuel Bonilla, una música casi litúrgica que procedía inesperadamente de una guitarra eléctrica.

Desde el fondo llega el sonido de un sonajero y los pasos de Mercedes avanzan desde el rincón más oscuro del templo hacia el Altar Mayor. Vestida con túnica negra y máscara neutra carga en sus manos diferentes túnicas de colores que pretenden hacernos llegar a los distintos sufrimientos humanos de los que poco a poco se deshace en el camino tras sus pasos.

“¡Estoy aquí! ¡Estoy aquí!” – Clama.

Y verso a verso nos recuerda nuestro pasado emigrante y nos recuerda ahora ser generosos con los mismos que un día nos acogieron. Nos habla de la voz de las mujeres y los acordes de la guitarra de Bonilla van y vienen, como del pasado al futuro, de la nota triste al arpegio de esperanza. Se puede sentir todo el caos del mundo, la mixtión de lo justo con las amargas batallas.

Avanza el recital por los terrenos de la memoria pasajera, por los campos del olvido que incapaces son de aprender de la experiencia al ritmo de un tango ausente. Amapolas, como símbolo de todas las guerras, entre trigales que desprenden sus semillas para futuras mejores siembras.

También “Pecado de omisión” el miedo a mirar la enfermedad de frente mientras Bonilla acompasa con música el verso jugando a despertamos el alma.

Sellan este encuentro poético con la motivación de caminar siempre adelante, de sanar heridas, de confluir en letras y música bajo la bóveda de cañón de la Iglesia Románica de la Asunción presididos el Cristo Crucificado, cuando suenan las siete en la torre, en el Reloj de Canseco.

https://versosenlasomoza.home.blog/poetas-y-musicos/mercedes-gonzalez-rojo/

http://entrepalerasyencinas-mercedesgrojo.blogspot.com/2016/06/versos-de-mercedes-g-rojo-en.html

http://www.nebulaluben.com/2010/10/ebano-y-acero.html

Mercedes G. Rojo y Manuel Bonilla llevan poesía y música a Rabanal del Camino en el II Ciclo de Versos en la Somoza.

La autora maragata Mercedes G. Rojo, acompañada del músico Manuel Bonilla, llevará su poesía a la Iglesia Nuestra Señora de la Asunción de Rabanal del Camino en el II Ciclo de Versos en la Somoza el sábado 9 de noviembre a las 17:30 h de la tarde.

Una vez más, desde Turismo Maragatería os invitamos a descubrir a los tres protagonistas de este evento: la poeta, el músico y el pueblo. Y también a disfrutar de los Cantos Gregorianos de los monjes Benedictinos celebrarán a continuación en la misma iglesia.

LA POETA: MERCEDES G. ROJO

Mercedes Glez. Rojo nace en el año 1961 en la ciudad de Astorga (León). Maestra de vocación y formación, orienta su trabajo a formar en diferentes esferas educativas, desde infantil hasta adultos.
Desde siempre se ha sentido seducida por las letras. Escribe poesía y relatos y ha participado en diversos periódicos y revistas con numerosos artículos.  
Ha participado como coautora y colaboradora respectivamente en las guías de la Biblioteca La Posada, colección “Las guías del Duero”, dedicadas al Canal de Castilla y a Espacios Naturales, Casas del Parque de Castilla y León o La panera.
Ha llevado a cabo varias publicaciones como son Vamos juntos a jugar un libro en el que recoge diferentes juegos tradicionales, Días impares (2016, Lapiz Cero Ediciones) La leyenda del gato Maragto (2016) La historia secreta de Pedro Mato, capitán de los maragatos (2018, Lobo Sapiens Ediciones) y Pecado de omisión (2019, Huerga y Fierro Ediciones) de contenido poético y cuyos textos ha recitado a lo largo de todo el territorio nacional y una colección de álbumes ilustrados bajo el título genérico de Historias y leyendas del gato maragato. También ha publicado numerosos poemas y relatos en más de una veintena de antologías como han sido Homenaje a Josefina Aldecoa Homenaje a Concha Espina, una mujer invisible.
Premio de relato de la Casa de León en Coruña, 2017 con la historia secreta de Pedro Mato.
Dos veces finalista en la convocatoria de la Revista Filandón también en la modalidad de relato.
Cuenta en su haber con más de 300 artículos escritos sobre distintos ámbitos culturales y sociales y ha coordinado publicaciones en las que la presencia de la creación literaria ha estado muy presente.
Durante años ha venido desarrollando una importante labor de difusión para acercar la literatura a todo tipo de público a través de talleres, conferencias, recitales, veladas poéticas, creyendo en la lectura pública como medio para un primer acercamiento de la literatura a los posibles lectores.
Ha diseñado y trabajado diversas veladas literarias (poéticas y narrativas) para público adulto y juvenil y participa en numerosos recitales por toda la geografía peninsular.
Afirma que al disfrute de la lectura se llega leyendo y que escribir le aporta tranquilidad y le permite dejar aflorar sentimientos, esperanzas, cosas que lleva dentro y que no siempre es capaz de expresar en voz alta.

EL MÚSICO: MANUEL BONILLA

Manuel Bonilla nace en Madrid en 1972, luthier y músico afincado en Priaranza de la Valduerna (León) desde hace varios años es también artesano de la madera, fabrica guitarras y bajos, instrumentos antiguos como rabeles o liras, también espadas y sables de madera, cachas de cuchillos, sayas, bisutería,etc y un gran apasionado del Taiji Quan.
Cuando no está en su taller participa de forma activa en numerosos eventos culturales de la provincia.
Formado de manera prácticamente autodidacta como guitarrista en diferentes estilos, desde el folk hasta pasar por el rock en oposición, la improvisación libre u otras vanguardias musicales, participa desde 2018 en el Taller de Improvisación Jaula 13 de León, con el músico y poeta Ildefonso Rodriguez, además de colaborar con diferentes artistas y escritores en juegos de acompañamiento en los que gusta de crear ambientes sonoros que reflejen las emociones de las obras experimentando con timbres, texturas y fraseos arpegiados con guitarras eléctricas y acústicas que filtra a través de efectos y loopers.
A su vocación musical y artesana añade diferentes talleres sobre fabricación de instrumentos.
Dice que le encanta cuando un instrumento le sorprende, pero lo que a nosotros nos encanta es cuando nos atrapa su música.

EL PUEBLO: RABANAL DEL CAMINO

Rabanal del Camino es una localidad de la provincia de León. Forma parte del municipio de Santa Colomba de Somoza, en la comarca de la Maragatería. Se encuentra incluida dentro de la ruta del Camino de Santiago francés, como final de la etapa que se inicia en Astorga.
En sus proximidades hay abundantes restos de la minería de oro romana pero sus principales reclamos turísticos son su arquitectura típica, su gastronomía (con el cocido maragato como estandarte), y su ubicación en el Camino de Santiago.
Las primeras crónicas de la existencia de Rabanal del Camino parecen remontarse a hechos muy antiguos como el del casamiento que se cree que hubo en este lugar de Anseïs de Cartago, caballero de Carlomagno, con una princesa sarracena llamada Gaudisse allá por el siglo VIII.
Hay escritos que citan a Rabanal del Camino ya en el s. XI, nombrado como Rabanalles. Fernando II, le concedió fueros en 1.169, pero fue en la Edad Media cuando empezó a tener relevancia histórica a causa de la existencia de dos elementos esenciales que se combinaron en la Edad Media (siglos XI-XII), como fueron las peregrinaciones a Santiago y la presencia de los Templarios que protegían a los peregrinos que atravesaban los Montes de León hasta su llegada al Bierzo. La importancia de este pueblo en el entorno jacobeo hizo que ya en el año 1.120, Aimery Picaud, lo incluyera como final de la etapa IX del Codice Calixtinus, en la primera guía del Camino de Santiago.
En la parte más alta de Rabanal se erige la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción. Un templo románico del siglo XII (tal vez el único ejemplar del llamado románico leonés) que perteneció a la Orden del Temple hasta el año 1287. Está rematada por una esbelta espadaña del siglo XVII-XVIII en la que destaca un singular reloj de finales del siglo XIX obra y donación de un ilustre hijo del pueblo, D. Antonio Canseco. Fue reformada con posterioridad en el siglo XVIII. Es de una sola nave con bóveda de cañón partida por varios arcos fajones. La iglesia fue declarada Bien de Interés Cultural en el año 1982.
En frente, se encuentra el monasterio de la abadía benedictina de San Salvador del Monte Irago fundada en 2001
También destacan las ermitas de la Capilla de San José fundada por arrieros del pueblo en el siglo XVIII con una imagen del apóstol Santiago en su interior de la que destaca la riqueza del retablo mayor barroco. Y la del Bendito Cristo de la Vera Cruz que es un templo del S. XVIII donde se venera una magnífica imagen de Cristo crucificado.
La Casa de las Cuatro Esquinas que formó parte del antiguo hospital de San Gregorio, es el lugar donde se cuenta que pernoctó el Rey Felipe II en su viaje de peregrinación a Santiago. Se encuentra en la calle Real llamada así precisamente por este hecho.
Contó con varios hospitales e iglesias, levantados por los monjes templarios y la existencia de una Casa Templaria en Rabanal en el S. XIII. En Rabanal del Camino podemos distinguir la forma tradicional de construir de La Maragatería, con robustas casas de piedra y grandes patios para guardar los carros y bueyes.

De nuevo os invitamos a este encuentro poético- musical que nos llevará a a través de los versos de Mercedes y de la música de Bonilla a descubrirnos en uno de los pueblos más emblemáticos de la Maragatería.