El VI Ciclo de Versos en la Somoza lleva al poeta Agustin A. Biscayar y al Jilguero de Casares a Pedredo.

El pueblo maragato de Pedredo recibirá el 14 de Marzo a las 18:00h al poeta asturiano Agustín Alonso Biscayar y al rabelista Mario González Álvarez, El Jilguero de Casares en las escuelas del pueblo.

EL POETA:

Agustín Alonso Biscayar es un poeta asturiano natural de Avilés.

Es miembro de la Asociación de escritores de Asturias lo que le ha llevado a participar en numerosos actos culturales.

Tiene publicados varios libros de poesía como son “Contra el olvido: Geografía desentimientos”, “Tres voces, tres mundos-Volumen 3”,  “Palabras que adornaban los silencios”, “En el borde del aire” y “Sobre restos de ceniza”.  Y figura en diversas antologías junto a otros poetas y algunos de sus poemas han sido incluidos en revistas de Argentina y Méjico.

También ha sido reconocido con diversos premios como son el primer premio en el XVI Certamen Poesía Puig de Missa en Ibiza o el XXXVII Certamen Poesía de Pozoblanco en Córdoba.

Segundo premio en el XIV Certamen de Poesía RAFAEL ALBERTI en Prat Llobregat, Barcelona y finalista en los certámenes de Poesía Internacional en Segovia y en Umbral de Poesía en Valladolid.

EL MÚSICO: El jilguero de Casares

Mario González Álvarez “El Jilguerín de Casares” así conocido por ser su pueblo de nacimiento en el que vivió hasta los 18 años, para luego trasladarse a La Robla donde reside desde entonces.
De oficio minero (ya jubilado) y de afición tañedor y constructor de rabeles, amante de la música de tradición oral. Ha llevado su rabel por gran parte de la provincia de León, haciendo incursiones en otras provincias como Palencia, Zamora, Cantabria, Asturias…
Ha participado en Filandones, tanto solo, como acompañando a escritores o poetas de la talla de Ángel Fierro, Fulgencio Fernández, Manuel Cuenya…, realizando colaboraciones con otras formaciones musicales como por ejemplo el Coro Ángel Barja de León.

También ha participado en prestigiosos certámenes de rabel como el de Cabezón de la Sal o el del Valle de Reocín en Cantabria, o el Certamen de Bandurrieros de Caleao en el Concejo de Campo de Caso en Asturias.
Ha formado parte del grupo Íntrole Flok y actualmente forma parte del grupo Piértigu, de la comarca de Laciana.

EL PUEBLO:

Los primeros textos en los que aparece Pedredo, son en la autobiografía de San Valerio durante la época Visigoda.

Tuvo en lejanos tiempos “iglesia propia” con sus rentas y la facultad de poner un clérigo elegido por el pueblo. Ello dio lugar a litigios con los obispos. Por orden de Alfonso VI, siendo obispo de Astorga, Don Osmundo, se hizo una pesquisa, sin claro resultado, con el fin de aclarar su propiedad. El obispo Arnaldo, en la primavera del año 1150, consiguió llegar a un acuerdo con el pueblo.

El pueblo está dominado por un antiguo asentamiento datado inicialmente en la Edad del Hierro, y conserva en los alrededores abundantes restos de una explotación aurífera como es el Castro Astur que posteriormente fue reutilizado como poblado de minería romana.

En las lindes del pueblo yendo hacia Murias de Pedredo se distinguen perfectamente los canales de lavado y decantación y las piscinas o depósitos de acumulación del agua necesaria para las labores mineras.

La iglesia de San esteban consta de una nave central rematada con una bóveda de cañón en el ábside, y una capilla lateral de pequeñas dimensiones, en el retablo mayor destaca la talla de Nuestra Señora de la Antigua. También podemos apreciar en el interior la existencia en el coro de una rueda de campanas accionada por medio de la cigüeña o manivela. En el exterior de la iglesia se sitúa al sur la espadaña y su correspondiente escalera exterior en piedra como medio de acceso al campanario, además la iglesia posee un pórtico.

Destaca también la ermita de San Roque, construida por los vecinos del pueblo y adosada las antiguas escuelas situándose en el centro de la población.  

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En Tabladillo la poesía y la música renacieron en la escuela en el V Ciclo de Versos en la Somoza Con Bruno Marcos y Juan Luis García.

Bruno Marcos y Juan Luis García son de sobra conocidos en el panorama cultural leonés y a partir de ahora aún más porque ambos llegaron con una gran conciencia del problema del mundo rural a Tabladillo y como afirma el primero la poesía y la España Vacía están unidas por un crecido abandono y esto hace que nuestras gentes tomen nota de sus méritos.

Agradecen nuestros invitados esta iniciativa que alimenta la poética y el pueblo en la misma medida. Y nosotros sus anfitriones agradecemos que entiendan tan bien la intención de nuestras actividades.

Comienza el recital del poeta con algunos versos del Libro de las enumeraciones donde su juventud lo cuestiona todo y un relato desnuda el odio que se engendra en una casa fría. La ansiedad no tiene fin bajo una luna impenitente. Mientras, la guitarra de Juan Luis García lo acompaña por esos senderos al ritmo de cada verso con  Preludio 1, 3, y 4 de Heitor Villalobos y todo se envuelve en una delicada meditación que nos abre el camino a un segundo libro cuyos versos nos enfrentan a la paradójica vida del mortal consciente de su efímera existencia que aun así se siente eterno. Nos llevan a un lugar donde sentir es una enfermedad, pensar vuelve loco, como si ya no hubiera viento en la tierra, pues somos miedo y damos paso a la tormenta hasta que entra en nosotros. ¡Cuánta verdad en sus versos!

La interpretación de Sarabanda del compositor francés Francís Poulenc produjo una mayor embriaguez en el público ya entregado por completo y se abre el tercer libro de Bruno Marcos donde el poeta nos rescata y nos permite retornar a la infancia y a mirar con sus ojos cerrando con esa mirada el tiempo que moldea todas las cosas. Volvemos cogidos de su mano allí donde aún se desconocen los límites y señalamos las cosas de cerca.

Continúa Juan Luis y nos envuelve en el eco de sus guitarra y penetra en nosotros para ponernos a punto de verso.

Se abre el cuarto libro del poeta, ya es tarde para siempre. Nos habla del tiempo, de que nada deja huella en estas calles porque este mundo no siempre es hermoso. De vidas que son como vientos y de otras, que son como escritas en el agua, como diría Cernuda.

Termina Juan Luis de ganarse al público con una excelente interpretación de Torija castillos de España del compositor Federico Moreno Torroba.

Nunca la escuela de Tabladillo se había deleitado con unas obras tan transcendentales como las que se ofrecían en la voz de Bruno Marcos y en la guitarra de Juan Luis García. Sus paredes parecían absorberlas como si de un último trago se tratara, como queriendo guardar para siempre el sabor de aquel momento.  

Gracias Bruno Marcos. Gracias Juan Luis García.

Astorga redacción, imagen del recital